Introducción
Justo cuando los científicos pensaban que entendían cómo los procesos naturales explicaban el orden del universo, descubrieron un tipo muy especial de complejidad, llamado información, en la naturaleza. La experiencia les ha enseñado que, donde sea que encuentren información, pueden estar seguros de encontrar inteligencia tras ella. Como resultado de los descubrimientos del siglo 20, los científicos están aprendiendo que los mismos métodos que ellos habían usado para descubrir las causas naturales (razonando por la experiencia), ahora apuntan a una causa inteligente. Pero esto va en contra de las suposiciones que los científicos habían hecho en el siglo 19. ¿Pueden los científicos del siglo 20 liberarse a sí mismos de sus suposiciones del siglo 19 antes de entrar al 21?
Generaciones de filósofos y teólogos han enseñado el argumento del diseño para la existencia de Dios. El argumento clásico del diseño llevó a la gente a mirar al orden, o a los patrones, en el mundo y a concluir que alguna inteligencia diseñadora llamada Dios debía haberlo causado. El archidiácono William Paley en el siglo diecinueve refinó el argumento y lo puso en su forma más elocuente y persuasiva. Paley miró el orden de los artefactos de los humanos y lo comparó con el orden en los seres vivos. Ya que el intelecto humano es responsable por los artefactos, razonó Paley, entonces algún poder inteligente similar y mayor que el intelecto humano debió haber producido a los seres vivos.
Tan convincente como ha sido este argumento para mucha gente, para la mayoría del mundo educado ha perdido su encanto y poder persuasivo. La creencia en el diseño ha declinado con la aceptación del cuadro presentado por el mundo científico. Tres siglos después de los principios de Newton, con su universo operado mecánicamente, el punto de vista científico oficial y ampliamente aceptado es que los cielos han sido limpiados de cualquier influencia inteligente. La gente más educada hoy ve la noción del diseño en la naturaleza como anacrónica y consideran a cualquiera que ensalza el argumento del diseño como desinformado.
Más de un siglo después de Darwin el punto de vista culturalmente aceptado es que la gente, y todos los seres vivos son producto de las fuerzas físicas actuando en la tierra y a través del cosmos. De acuerdo con la ampliamente aceptada historia científica hoy, los seres vivos no fueron el resultado del plan o el propósito de alguien. En las palabras de Richard Dawkins, de Oxford, los seres vivos sólo son "cosas complicadas que dan la apariencia de haber sido diseñadas con un propósito".
El repudio de nuestra cultura por el diseño está basada en la ciencia del último siglo. Los mayores descubrimientos científicos en el siglo veinte proveen la base para cambiar dramáticamente nuestros puntos de vista sobre el diseño. Pero estos cambios han ocurrido más rápido de lo que han sido asimilados culturalmente. La revolución de la relatividad de Einstein, la teoría cuántica, el ADN y el proceso de herencia, descubrimientos derivados en medicina molecular y la gran revolución de los ordenadores, que engendró la Internet y el ciberespacio - las mayores implicaciones de este gran desarrollo han sido escasamente sentidas por la cultura como un todo.
Hoy estamos empezando a oír a prominentes científicos hablando de nuevo favorablemente sobre el diseño en el universo. Paul Davies, un físico cuántico, recibió el premio Templeton de 1995 por Progress in Religion (Progreso en la Religión), y su discurso al recibirlo se imprimió en First Things (Primeras Cosas). Davies era entusiasta sobre el diseño en el universo. Numerosos libros discuten las asombrosas características de diseño del universo: The Grand Design (El Gran Diseño), God and the New Physics (Dios y la Nueva Física), Disturbing the Universe (Alterando el Universo), The Anthropic Cosmological Principle (El Principio Antrópico Cosmológico), The Symbiotic Universe (El Universo Simbiótico), Perfect Symmetry (Simetría Perfecta), The Cosmic Code (El Código Cósmico). El tema del diseño en el universo se está volviendo una verdadera industria.
Astrónomos y físicos de finales del siglo veinte pueden estar usando el término diseño, pero la mayoría, como Davies, quieren decir sólo diseño aparente, dando crédito a las leyes naturales por los patrones observados que ellas dejan. Lo mejor que puede decirse es que esos científicos son vagos en el punto de si hay o no un diseño detrás de las leyes naturales, y con frecuencia dan la impresión de que no lo hay.
Los descubrimientos pioneros en las matemáticas y en la biología son tan dignos de mención y exitantes como los de la física y la astronomía. Como mostraré, estos descubrimientos en las matemáticas y en la biología están abriendo paso para el diseño con un diseñador, aunque pocos se atreven a sacar esta implicación de sus descubrimientos.
El nuevo argumento del diseño en las matemáticas y en la biología no es tan conocido como el de la astronomía y la física. Aun así, es tal vez más importante. Si el argumento desarrollado aquí puede ser demostrado para indicar un diseñador, entonces puede ser usado justamente como una base para clarificar la impresión vaga sobre este punto obtenida de la astronomía y de la física. Es este nuevo argumento del diseño el que planeo enfocarme aquí.
Método de Inferencia Abductiva
El razonamiento por experiencia y la unión causa efecto se desarrollaron durante varios siglos y llegaron a ser reconocidos métodos de la inferencia causal. Han sido una parte de la ciencia desde la Revolución Científica, que culminó en la gran síntesis de Isaac Newton en el siglo diecisiete. A lo largo del curso del desarrollo de la ciencia experimental moderna, la cultura occidental aprendió a depender de la experiencia sensorial para ganar conocimiento sobre los fenómenos naturales. Al seguir la experiencia, los científicos han aprendido a inferir las causas partiendo de los efectos, es decir, a trabajar hacia atrás desde el carácter de los efectos hasta la causa.
Una causa es la condición necesaria y suficiente que por sí sola puede ocasionar la ocurrencia de un evento dado. Y no importa si la causa es natural o inteligente. En las palabras de David Hume, quien dio un análisis formal de esta proposición, "De causas que parecen similares, esperamos efectos similares". (Énfasis suyo). Después en el mismo libro añadió, "la misma regla se mantiene, así la causa asignada sea puramente inconsciente, o un ser racional inteligente".
Los métodos de inferencia que usualmente aprendemos en el colegio son deductivos, es decir, inferencia de lo general a lo particular, e inductivos, es decir, inferencia de lo particular a lo general. Siempre ha habido un tercer método de inferencia, aunque no claramente descrito y formalmente analizado hasta 1870, éste es el abductivo, es decir, inferencia por experiencia. El método de inferencia abductiva es particularmente importante en las ciencias históricas, razonando hacia atrás desde el fenómeno hasta la causa.
Apliquemos el método de la inferencia abductiva a unos pocos ejemplos. Paseando por una playa que es bañada por las olas, notamos patrones ondulantes en la arena. La primera vez puede parecer misterioso, pero después de repetidas experiencias, asociamos los patrones ondulantes con las olas. Estamos tan acostumbrados a hacer esta asignación de causa, que al ver fotografías de patrones ondulantes similares en sedimentos que los geólogos han fechado como de tres mil millones de años, inferiríamos que el agua es la causa natural.
Igualmente, canales profundos o lechos sobre la superficie marciana son tan similares a lo que conocemos por experiencia como el resultado de agua corriente, que podríamos asociar la causa natural de los canales con un evento de agua - aun cuando no hay agua en Marte hoy. Así los científicos de la NASA han concluido que debió haber agua en Marte alguna vez en el pasado.
Por otro lado, si fuéramos a subir a los montes Black en Dakota del sur y llegáramos a unos precipicios de granito que se vieran como los cuatro presidentes de los Estados Unidos, rápidamente identificaríamos Mount Rushmore, como el trabajo de artesanos, en cambio del producto del viento y de la erosión. Nuestro depósito de experiencias acumuladas nos permite discriminar tipos de efectos que vemos y a distinguir procesos naturales de una causa inteligente. Yendo más allá encontramos escrito en una roca "Juan ama a María", ¿Qué concluimos? De nuevo por experiencia, inferimos que alguien, tal vez Juan o María, dejaron este signo de su afecto. No concluiríamos que eso fuera el efecto de fuerzas de erosión, ya que somos capaces de discriminar causas.
Esta habilidad es lo que guió a los antropólogos a cambiar eventualmente sus juicios en cuanto a los eolitos. Los eolitos son pedernales astillados que por un tiempo habían sido considerados indicadores del hombre primitivo. Después se descubrió que tales astillas y cicatrices en las rocas puede resultar de dar tumbos en medio de un arroyo. Este cambio en la asignación de causas se basó en la experiencia adicional.
El método abductivo nos da una forma para dar una explicación a los fenómenos y estar completamente abiertos tanto a causas naturales como a causas inteligentes. La asignación de una categoría causal depende del carácter de los efectos. Para ilustrar el método, suponga que somos detectives investigando la muerte de alguien. ¿Es este un caso de muerte por causas naturales (accidente) o muerte por diseño (asesinato o suicidio)? No sabemos la respuesta de antemano. Debemos investigar y averiguar. Si anunciamos antes de empezar nuestra investigación que la muerte debe haber sido accidental (natural), otros estarían justificados al objetar que habíamos restringido el campo de las causas posibles.
Un propósito importante de la investigación es determinar si esta causa fue un caso de causa inteligente (asesinato o suicidio) o muerte natural. Necesitamos un método que sea abierto a ambas posibilidades. El método abductivo de razonar hacia atrás desde los efectos considera y evalúa varias hipótesis candidatas de causa natural e inteligente, y elimina aquellas que no están de acuerdo con la experiencia. Tal apertura al espectro completo de escenarios de causas naturales e inteligentes da confianza en que la inferencia abductiva sí da preferencia a la mejor explicación.
A pesar de la explicación de arriba, algunas personas, especialmente entre científicos, sugieren que la ciencia no puede considerar causas inteligentes. Esta noción está ciertamente errada. La inferencia abductiva tiene cabida en la ciencia moderna. El razonamiento causal retrospectivo es usado rutinariamente por los científicos de la NASA a medida que exploran los cielos buscando señales de inteligencia en su programa SETI (Search for Extra-Terrestrial Intelligence [Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre]). Si señales provenientes del espacio llevan pulsos electromagnéticos artificiales enviados en código para dar, por ejemplo, los primeros mil dígitos en el número trascendental 3.14159 ..., esta sería considerada una ocurrencia tan improbable que estaríamos de acuerdo en que la inteligencia la habría enviado. Si los científicos reciben alguna vez señales de radio que se distinguen del ruido y tienen el indicio de inteligencia, podemos con seguridad esperar un anuncio jubiloso desde Washington.
La Sociedad Planetaria ha iniciado su experimento Análisis Extraterrestre de Mil Millones de Canales (Billion Channel Extraterrestrial Assay) (BETA) de los cielos, usando uno de los receptores más grandes del mundo, un radio telescopio de 84 pies situado en Harvard, Massachusetts. La meta de esta exploración celestial es recibir mensajes inteligentes que alguna civilización avanzada podría estar emitiendo hacia nosotros. Es un programa dentro de los límites de la ciencia legítima. Podemos entonces dejar de lado con seguridad la objeción de que la ciencia moderna se opone en principio a la noción de causa inteligente.
Desaparición de las Causas Inteligentes de las Ciencias Naturales
A pesar del hecho de que las causas inteligentes son una parte legítima de la búsqueda de extraterrestres (y una parte legítima de la arqueología, antropología y ciencias forenses), la noción de causa inteligente ha desaparecido de la ciencia natural hoy. Es importante entender porqué ha pasado esto.
La mayoría de la historia occidental se ha caracterizado por la creencia en el diseño. Los científicos aceptaban un mundo ordenado como algo dado. De acuerdo con Whitehead, éstas no fueron "las creencias explícitas de unos pocos individuos", sino más bien "la impresión en la mente europea surgiendo de la fe incuestionable de siglos". Entonces fue un "tono instintivo de pensamiento y no un mero credo de palabras". En este contexto de fe, la búsqueda científica involucró el descubrimiento de las leyes que describen el patrón de comportamiento del mundo, reduciendo al orden un caos aparente. Estos científicos, y la cultura mayor, tenían una estructura de creencia implícita de que detrás del orden descansa la gran inteligencia ordenadora, o Dios.
Tan profunda fue esta impresión en la mente europea que pocos científicos, inclusive bien entrado el siglo diecinueve, estuvieron en desacuerdo con Isaac Newton quien había escrito que "Este hermoso sistema del sol, planetas y cometas, podría proceder solamente del consejo y dominio de un Ser inteligente y poderoso".
Debido a la convicción cultural de un universo creado y diseñado, incluyendo la tierra y la vida en ella, era ampliamente apreciado, desde la ciencia de comienzos del siglo diecisiete hacia delante hasta el tiempo de Darwin, que la ciencia no tenía que ver con la pregunta sobre los orígenes. ¿Por qué, deben haber pensado ellos, querríamos perseguir científicamente una respuesta que ya poseemos? El mundo es creado y diseñado; la ciencia busca leyes que describan los patrones regulares que observamos. Un artículo del periódico London Times en los días de la controversia de Darwin expresó el punto de vista cultural predominante , incluyendo el de la mayoría de científicos, cuando dijo, "miramos a los hombres de ciencia más para la observación que para la imaginación".
Sin embargo, fuera de vista, había una corriente oculta de opinión variable, como los naturalistas científicos, que estaban marchando al ritmo de otro tambor. La cultura y la mayoría de los científicos estaban tan enamorados de las muchas regularidades de la naturaleza y las confirmaciones de sus creencias fundamentales, que difícilmente notaron cuándo los naturalistas científicos infirieron de estas regularidades leyes naturales absolutas que inclusive Dios (si es que Él existía) debía obedecer. Para los naturalistas la naturaleza había reemplazado a Dios. Los signos externos de religiosidad ortodoxa permanecieron, pero un trastorno mental había ocurrido en el mundo intelectual, que representó un cambio radical del teísmo al naturalismo.
Implícita dentro del naturalismo está la negación de una creación distinta de su creador. Ésta lógicamente produjo, por lo tanto, que los naturalistas buscaran responder la pregunta del gran origen sin hacer referencia al Creador. Un nuevo régimen intelectual (naturalismo) estaba ocupando el puesto de la cultura, aun si no fue reconocido por la mayoría como lo que era. No tenía adornos clericales, ni relicarios, ni símbolos, ni lugares de adoración reservados para él solo. Se estaba dando por hecho, por lo tanto, que las preguntas del origen serían respondidas apelando a una nueva deidad, la ley natural.
A pesar de la especulación naturalista, los biólogos profesionales y la cultura mantuvieron su convicción de que la vida debía su presencia en la tierra a una gran inteligencia diseñadora.
No es obvio inmediatamente para la mayoría de los lectores hoy, cómo los biólogos del siglo diecinueve hicieron su apelación a la causa inteligente. Si usted coge varios libros de biología de antes de 1859, puede no ser obvio que están arguyendo al diseño inteligente. Sin embargo, si usted conoce la terminología generalmente usada entonces, podría reconocerlo rápidamente. Para los biólogos de antes de Darwin, si se podía demostrar que un organismo estaba adaptado a su medio ambiente, o si se podía demostrar que alguna estructura estaba adaptada a su función, eso era equivalente a demostrar que había sido diseñado a propósito, y por lo tanto el resultado de creación inteligente.
Hasta Charles Darwin, le parecía a todos que el diseño requería de un diseñador. El diseño inteligente fue removido finalmente de la biología dándole el triunfo a Darwin, quien arguyó que el poder de la selección natural producía sólo un aparente diseño en los organismos.
Demostraciones de Laboratorio
¿Por qué entonces los científicos no aceptan más el diseño inteligente en la naturaleza? La respuesta breve es que la cultura naturalista necesita una respuesta naturalista, y los científicos pueden mostrar muchos ejemplos de procesos naturales que producen orden. Sean los hermosos patrones en los cristales, el agua jabonosa haciendo remolinos al bajar por el drenaje, o el orden evidente en una galaxia espiral, han sido demostradas fuerzas naturales de la física que produce orden.
Una demostración fácil en la cocina para mostrar el poder de las causas naturales en la generación de orden es poner un recipiente redondo de vidrio con fondo plano con aceite, sobre fogón caliente bien regulado y calentarlo lentamente desde abajo. Pronto aparecerán espontáneamente patrones hexagonales en la superficie del aceite. La generalización derivada de esto es que la energía pasando a través de un sistema físico es todo lo que se requiere para generar orden.
De acuerdo con el cuadro científico, aun si consideramos el universo total como un sistema termodinámicamente aislado, uno en dónde la energía eventualmente se acabará, todavía hay agujeros dentro del sistema total del universo en dónde el flujo de energía podría sostener el orden por períodos más largos. Esa es toda la defensa que los materialistas necesitaban contra el argumento clásico orden-significa-diseño y diseño-significa-un-diseñador, para satisfacerse a sí mismos. Porque esos científicos ya no son persuadidos por el argumento del diseño, muchos en las mayores comunidades educadas están juzgando esas objeciones como válidas, y ellos también están rechazando el diseño.
Por 1900 años de historia occidental, el punto de vista prevaleciente fue que la presencia del orden requiere una inteligencia ordenadora que sea responsable por él. El punto de vista dominante del siglo pasado en la cultura occidental es que una inteligencia ordenadora ya no es necesaria. Se ha demostrado que los procesos naturales son responsables de muchos ejemplos de orden en el mundo, y es asumido que se hallarán los procesos naturales responsables de todos los ejemplos de orden que permanezcan.
Orden, Complejidad e Información
Luego lo inesperado ocurrió. Justo cuando parecía que las causas naturales podrían ser suficientes para responder por los fenómenos naturales hubo trascendentales avances en las matemáticas y en la biología. Estos dieron las bases para un cambio dramático en la forma de describir los organismos vivos y para responder preguntas sobre su origen.
Empezamos con biología. La mayoría de la gente hoy está familiarizada con el ácido desoxirribonucléico ADN, la molécula helicoidal doble de la herencia. Es como una escalera larga torcida en una espiral. Los lados de la escalera están compuestos de moléculas de azúcar y fosfato. Sus "peldaños" están hechos de cuatro bases: adenina (A), guanina (G), citosina (C), y timina (T). Un nucleótido consiste de una base unida a un azúcar, unida a un fosfato. Un polinucleótido es la unión de varios nucleótidos, fosfato con azúcar, como los vagones de un tren de carga.
Durante la división celular, dentro de la célula, los dos lados de la "escalera" se separan y cada mitad atrae un nuevo grupo de nucleótidos del fluido circundante para reemplazar la mitad faltante. La secuencia de nucleótidos que forman la cadena de ADN va desde unos pocos millones en las bacterias hasta tres mil millones en los seres humanos. No sólo es importante la cantidad; también su secuencia específica.
El ADN es llamada una molécula informativa por sus funciones de estructura únicas como parte central de un sistema de comunicación elaborado dentro de la célula. Este aspecto de código fue insinuado por Francis Crik y James Watson en su modesto anuncio de la famosa estructura de doble hélice del ADN. Una afirmación anterior escrita de esta idea se registró en una carta que Crik escribió en marzo 19 de 1953 a su hijo Michael: Ahora creemos que el ADN es un código. Es decir, el orden de bases (las letras) hace a un gene diferente de otro gene (igual que una página es diferente de otra.
El segundo grupo de moléculas informativas es el de las proteínas. Éstas son moléculas en forma de una larga cadena, compuestas de amino ácidos unidos por sus extremos, los cuales se doblan en formas muy complicadas. La secuencia específica de amino ácidos en una proteína es lo que determina su forma tridimensional total y su función.
El ADN, con su alfabeto de cuatro bases, y la proteína, con un alfabeto de veinte amino ácidos, representan dos lenguajes diferentes relacionados por un código. Cuando la célula construye proteínas, una traducción ocurre entre un lenguaje y el otro, la secuencia en los códigos de ADN forma y determina la secuencia en la proteína.
La teoría de la información es una rama especial de las matemáticas que ha desarrollado una forma de medir información. En resumen, la información contenida de una estructura es el número mínimo de instrucciones requeridas para describirla o especificarla, sea que la estructura sea una roca o un cohete, un pila de hojas o un organismo vivo. Entre más compleja es una estructura, más instrucciones son necesarias para describirla.
Orden: Periódico y Especificado
El desarrollo de teoría de información provee una herramienta para distinguir entre el orden y la complejidad. Ejemplos de estructuras ordenadas son: un patrón repetitivo en un papel de pared o en baldosas, el patrón hexagonal que aparece en la superficie del aceite caliente, la estructura simple que se repite una y otra vez en un cristal, y una secuencia de letras alfabéticas ABABABAB... La característica sobresaliente de una estructura ordenada es el arreglo PERIÓDICO Y ESPECÍFICO de sus partes constituyentes. Eso significa que las partes están arregladas en una manera altamente repetitiva y específica. Tales estructuras tienen un bajo contenido de información y requieren sólo unas pocas instrucciones para especificarlas.
Como ejemplo, si usted quiere decirle a un químico como hacer un cristal, necesita sólo dos instrucciones. Primero, especifique la sustancia que quiere y la forma en que quiere que las moléculas estén unidas. Segundo, dígale al químico, "ahora hágalo de nuevo". Repítalo hasta que el cristal esté hecho. La información estructural tiene que ser dada sólo una vez porque un cristal tiene un patrón regular.
Decirle a la impresora de su computador que imprima una página que diga "Hola Pedro" requeriría sólo de dos instrucciones. (1) "Imprima 'H - o - l - a - P - e - d - r - o" y (2) "Hágalo de nuevo", hasta que la página está llena.
Complejidad: Aperiódica y No Especificada
Por otro lado, las estructuras aperiódicas, es decir, estructuras que carecen de periodicidad, son llamadas "complejas". Las estructuras complejas son de dos tipos. El tipo más simple de complejidad es una estructura aleatoria. Una estructura aleatoria no tiene orden, pero, como una estructura ordenada, tiene poca información porque son necesarias pocas instrucciones para especificarla. Por definición las estructuras aleatorias son APERIÓDICAS Y NO ESPECIFICADAS, como un pedazo de granito, un montón de hojas, un polímero aleatorio, o una secuencia de letras escritas aleatoriamente.
Un montón de hojas es aleatorio y puede ser especificado con sólo dos instrucciones: (1) "Seleccione un tipo de hoja y arrójelo en el montón", y (2) "Hágalo de nuevo". Para escribir una serie de letras aleatorias, usted también necesita sólo dos instrucciones: (1) "Seleccione una letra aleatoriamente de la A a la Z y escríbala", (2) "Hágalo de nuevo". En esta forma usted puede una secuencia aleatoria tan larga como quiera.
Información: Aperiódica y Especificada
Es el segundo tipo de complejidad, sin embargo, el que es más relevante para la biología. Los mensajes escritos, los artefactos, el ADN, y las proteínas, son todos ejemplos de complejidad especificada. Por definición las estructuras caracterizadas por complejidad especificada son aquellas cuyas partes constituyentes están arregladas en una manera APERIÓDICA Y ESPECIFICADA. Tales estructuras tienen un alto contenido de información, lo que significa que muchas instrucciones son necesarias para especificarlas.
Como un ejemplo, si usted quisiera imprimir una copia del discurso de Gettysburg de Lincoln que empieza, "Hace ochenta y siete años atrás ..." usted no podría encontrar un grupo de instrucciones breve para darle a un computador. Sus instrucciones serían tan largas como el famoso discurso mismo. Usted tendría que especificar cada letra, una a la vez, en la secuencia correcta. No hay atajos.
Seria imposible darle a un químico un grupo de pocas instrucciones para sintetizar el ADN, incluso el de la bacteria más simple. Las instrucciones tendrían que incluir cada letra química, una a una. Eso serían varios millones de ellas. En vez de unas pocas frases de instrucciones, habría suficientes para llenar un libro grande.
Ahora tenemos una distinción clara y matemáticamente definida entre el orden y la complejidad. La experiencia muestra que los procesos naturales producen estructuras ordenadas como ondulaciones en la arena, patrones hexagonales en la superficie del aceite caliente y en los cristales. Se sabe también por experiencia que los procesos naturales producen una distribución aleatoria de hojas en el otoño, y polímeros aleatorios en los experimentos reportados del origen de la vida.
La experiencia muestra muchos ejemplos de complejidad especificada, por ejemplo libros, pinturas, artefactos producidos por la inteligencia, y ninguno producido por procesos naturales. Los organismos vivos están caracterizados no por orden sino por complejidad especificada, es decir, información. Este desarrollo dramático tiene profundas implicaciones para el argumento del diseño.
Nuevo Argumento del Diseño
Generaciones de filósofos y teólogos han enseñado que el orden requiere una inteligencia ordenadora a la que llaman Dios. Como hemos visto, el método abductivo de inferir hacia atrás desde los efectos, ha mostrado que los procesos naturales son suficientes para producir orden, y una inteligencia ordenadora no es necesaria, (excepto tal vez en el remoto sentido de una inteligencia oculta detrás del proceso natural, que es el punto de vista de muchos teístas). Pero, con el descubrimiento de las moléculas informativas, ADN y proteína, que se caracterizan por la complejidad especificada en lugar del orden, la situación ha cambiado dramáticamente.
El ADN y la proteína, y, por supuesto, los seres vivos, son ricos en información. Otras estructuras que están caracterizadas por complejidad especificada son los mensajes lingüísticos, los puentes, las pinturas, los programas de ordenador y otros artefactos humanos.
Una identidad estructural ha sido descubierta entre los mensajes genéticos del ADN y los mensajes escritos de la lengua humana. Este descubrimiento abrió el camino para la aplicación de la teoría de la información a la biología. La teoría de la información se aplica a cualquier sistema de símbolos, sin importar los elementos de ese sistema. Las llamadas leyes de información Shannon se aplican igualmente bien al lenguaje humano, la clave Morse, y el código genético. Hubert P. Yockey anota en el Diario de Biología Teórica (Journal of Theoretical Biology):
Es importante entender que no estamos razonando por analogía. La hipótesis de secuencia (de que el orden exacto de símbolos registra la información) se aplica directamente a la proteína y al texto genérico tanto como al lenguaje escrito y por lo tanto el tratamiento matemático es idéntico.
Hay una identidad de estructura entre el ADN (y la proteína) y el lenguaje escrito. Ya que sabemos por experiencia que la inteligencia produce mensajes escritos, y no se conoce otra causa, la implicación de acuerdo con el método abductivo, es que la causa inteligente produce el ADN y la proteína. El significado de este resultado está en su seguridad, porque es mucho más fuerte que si las estructuras fueran solamente similares. No estamos tratando con un parecido superficial entre el ADN y el texto escrito. No estamos diciendo que el ADN es como un mensaje. Más bien, el ADN es un mensaje. El diseño verdadero vuelve así a la biología.
Respuestas a Objeciones Comunes
Una aplicación directa del método abductivo de inferencia al texto genético implica que el ADN tuvo una causa inteligente. Sin embargo, pocos científicos reconocen el resultado. ¿Por qué no? ¿Por qué los científicos (y grandes sectores de la cultura) no se conforman con este método en este caso del ADN (y la proteína)? Como hemos visto por la aceptación dentro de la ciencia de la búsqueda de inteligencia extraterrestre y también de la metodología general de la ciencia forense, ni los científicos ni la cultura están opuestos en principio a la noción de la causa inteligente.
Debemos, por lo tanto, buscar la fuente de oposición en otra parte, en algo que está muy difundido y es muy penetrante en toda la cultura. Si fuera debido a algo exclusivamente dentro de la ciencia misma, es dudable que la oposición fuese dentro de toda la cultura o que hubiera penetrado también todas las otras ramas de la ciencia que tienen poco interés profesional en el tema del ADN.
Yo he buscado la explicación para esta oposición de la cultura a la causa inteligente del ADN y doy tres objeciones primarias: filosófica, metodológica y sicológica.
¿Por qué los científicos (y grandes sectores de nuestra cultura) no se conformarían con este método en este ejemplo del ADN (y la proteína)?
Filosófica. La primera objeción al diseño inteligente del ADN es filosófica. La mayoría de los científicos entran en discusiones sobre la ciencia, particularmente los orígenes, ya con una forma natural/sobrenatural de pensar. Es fácil, por lo tanto, para estos científicos, concluir que la noción de causa inteligente es un subterfugio, que realmente se trata de lo sobrenatural sin llamarlo por su nombre. Y ya que nosotros no incorporamos lo sobrenatural a la ciencia, continúa la objeción, la única manera de proceder en la investigación de cualquier fenómeno natural es asumir una causa natural.
Es fácil ver cómo el crítico podría pensar que la causa inteligente es un subterfugio, porque con toda seguridad la causa podría ser sobrenatural. El problema es que nosotros no sabemos por la inferencia que hacemos de la experiencia del ADN (y la proteína) si la inteligencia está más allá del cosmos o dentro de él. Estas preposiciones, "más allá" y "entre", marcan toda la diferencia. Ya que no sabemos de la inferencia misma cuál preposición representa verdaderamente el caso, debemos permanecer indecisos. Esto es por lo que debemos simplemente referirnos a la causa inteligente.
El poder de esta objeción filosófica surge de la gran confusión generada al mezclar las categorías y términos de la ciencia y la filosofía. En la ciencia usamos términos basados en la experiencia, naturales e inteligentes. Por ejemplo en el caso citado anteriormente, el de detectar señales inteligibles desde el espacio, usamos el término causa inteligente. Cuando la discusión involucra una causa inteligente que está afuera o más allá del cosmos, sin embargo, usamos un término diferente que es reconocible filosóficamente. Usamos el término sobrenatural, indicando así que es trascendente, es decir, más allá de la experiencia.
La ciencia incluye también el término basado en la experiencia, causa natural, al inferir la causa de los patrones ondulantes en la playa. Pero cuando la discusión que involucra causas naturales se extiende fuera o más allá de la experiencia, a lo filosófico, no se usa un término diferente. De hecho, una variante de la misma palabra "natural" es usada, naturalismo. Con frecuencia el término natural es usado sin indicar claramente la transición de la discusión del ámbito científico al filosófico. Mucha confusión surge entonces de esta equivocación sobre el término natural. Cómo surge esta confusión puede ser visto poniendo las dos dicotomías lado a lado, donde el término natural aparece en ambas:
* Ciencia - natural/inteligente
* Filosofía - natural/sobrenatural
No se podría idear un mejor arreglo de terminología si se quiere engañar a alguien. Todo lo que se debe hacer es empezar una discusión sobre ciencia, usando el término natural de manera apropiada, y luego, en algún momento durante la discusión, simplemente pasar lentamente a la filosofía, usando de nuevo el término natural de manera apropiada. Solamente hay que dejar de informarle a la audiencia o a los lectores que se ha pasado al campo de la filosofía. Por este método de artimaña se podría "persuadir" a la audiencia.
Es fácil ver cómo pudo pasar esto sin ninguna intención de engañar. Fue una tragedia destinada a ocurrir debido a los términos lingüísticos usados.
Consideremos, por ejemplo, las citas abajo. La primera es del físico británico Paul Davies, y la segunda de Leslie Orgel, una prominente figura en la investigación sobre origen de la vida.
"El origen de la vida permanece siendo uno de los misterios científicos más grandes ... El problema es entender cómo este umbral podría haber sido cruzado por procesos químicos y físicos ordinarios sin la ayuda de un agente sobrenatural."
"Cualquier sistema "vivo" debe llegar a existir como la consecuencia de un largo proceso evolutivo o de un milagro."
Ambos autores dijeron esas palabras para que fueran entendidas en el contexto de la ciencia, refiriéndose a encontrar una respuesta al misterio del origen de la vida. Sin embargo ambos cayeron en la práctica de mezclar categorías, ciencia y filosofía. En ciencia el término apropiado para una alternativa a los procesos químicos y físicos (Davies) y a al proceso evolutivo (Orgel), es la causa inteligente, no agente sobrenatural (Davies) o un milagro (Orgel).
Mezclar categorías no es recomendable para la comunicación con sentido. Tales citas presentan al lector una falsa dicotomía entre la ciencia y la filosofía. Cualquiera que sea la intención de los autores al hacer esto, sea deliberadamente o no, el efecto es dejar al lector con la ciencia (¿o es naturalismo?) como la única elección aceptable.
En resumen, la objeción filosófica a una causa inteligente para el ADN asume que una causa inteligente es sobrenatural. Esto va usualmente acompañado de una mezcla de categorías y términos entre la ciencia y la filosofía. En ciencia la alternativa a la causa natural, basada apropiadamente en la experiencia, es una causa inteligente.
Metodológica. Una segunda objeción a una causa inteligente para el ADN es metodológica. De acuerdo con esta objeción en la investigación científica procedemos restringiéndonos a causas naturales, irrespectivo a que el punto de vista filosófico de uno sea el naturalismo o el teísmo, un acercamiento que algunos de sus defensores han llamado naturalismo metodológico. Por lo tanto, la causa inteligente es inaceptable en la ciencia; es metafísica.
La intención de esta objeción es loable, la cual es promover la ciencia y excluir de la ciencia esos puntos de vista filosóficos y religiosos que se disfrazan como ciencia. El naturalismo metodológico, sin embargo, no es un principio verdadero de la ciencia; éste abandona el método correcto de guiarse por la experiencia y se adapta a una imagen preconcebida de la ciencia.
El naturalismo metodológico tiene una corta historia. Data de la insistencia de los naturalistas científicos del siglo diecinueve porque la ciencia incluyera sólo causas naturales. Podría parecerle a algunos hoy que el naturalismo metodológico tiene un comienzo inocente. Si ignoramos la importancia del cambio cultural del teísmo al naturalismo, y el interés concomitante en los orígenes, es fácil imaginar a los científicos siguiendo el método apropiado de inferir causas de la experiencia sobre un extenso período de cerca de cuatrocientos años, y sistemáticamente encontrar causas naturales en cada caso. Tan infaliblemente llevaba el método de la experiencia a las causas naturales que le podría haber parecido a algunos que en el dominio de la ciencia deberíamos restringirnos a las causas naturales.
No obstante, el naturalismo metodológico es imperfecto porque no sigue a la experiencia. Las moléculas informativas [arriba] expusieron al naturalismo metodológico como una restricción arbitraria sobre la naturaleza y como una demanda indebida sobre la metodología científica, estando ambas en contra del espíritu de la ciencia.
Muchos fuera de las disciplinas del ADN todavía no saben la importancia de estas moléculas informativas, y que el método abductivo implica una causa inteligente como su fuente más probable. El naturalismo metodológico, el cual determina de antemano que la causa debe ser natural, no puede aceptar la causa inteligente. La aplicación consistente del naturalismo metodológico insistiría en que los científicos de la NASA continúen buscando causas naturales para cualquier señal inteligible recibida del espacio, y que cualquier estructura con complejidad específica encontrada en cualquier planeta debería de igual manera tener una causa natural.
Si no hay, como yo creo ahora, ninguna base metodológica válida para refutar una causa inteligente para el ADN, entonces ¿qué conclusión sacamos sobre los que siguen oponiéndose? Los naturalistas metafísicos seguirán oponiéndose, hasta que encuentren una forma de incorporar el resultado a su punto de vista metafísico. A corto plazo, sin embargo, ellos refutarán la causa inteligente, pero cada vez podrán usar menos el viejo argumento de que su punto de vista de sólo son válidas las causas naturales es "simplemente ciencia". Llegará a quedar claro para una audiencia mucho más grande, que por muchos años los naturalistas metafísicos han estado metiendo de contrabando el naturalismo metodológico dentro de la cultura como en nombre de la ciencia.
Pero, ¿qué sobre los teístas metafísicos, particularmente aquellos quienes han mantenido que están opuestos a la causa inteligente en la ciencia por razones metodológicas? Se espera que, a medida que ellos reconozcan el verdadero estatus del naturalismo metodológico como una restricción arbitraria sobre la naturaleza y como una demanda impropia sobre la metodología, hagan un reconocimiento abierto de esto y luego ayuden a informar a una audiencia mayor sobre este importante resultado. La necesidad de un reconocimiento abierto es clara. A menos que el naturalismo metodológico pueda ser justificado sobre alguna nueva base, será indistinguible del naturalismo metafísico.
Sicológica. Una tercera objeción al diseño inteligente del ADN es sicológica. Muchos cristianos en las ciencias, incluyendo muchos quienes se suscriben al naturalismo metodológico, están condicionados sicológicamente para considerar cualquier otra causa diferente a las naturales. En el pasado, a través del enfoque del dios-de-las-brechas, es decir, llamar a Dios en una manera ad hoc para llenar alguna brecha en el conocimiento humano, muchos cristianos fueron puestos en la humillante posición de ver a Dios removido poco a poco de la ciencia. Esto pasó cuando la ciencia mostró cómo las causas naturales eran responsables de muchos ejemplos de fenómenos naturales misteriosos. La lección fue dolorosamente absorbida por la iglesia y ahora se ha vuelto una razón sicológica de porqué muchos cristianos en las ciencias y en la cultura más extendida se resisten a la causa inteligente; ellos se imaginan un episodio repetido de este reconocido triste episodio en la historia de la iglesia.
No hay bases para esperar que la inferencia de diseño del ADN sea derribada por algún nuevo descubrimiento científico de una causa natural para las secuencias informativas en él. Si tal descubrimiento, de causas naturales produciendo complejidad especifica, fuera hecho, entonces involucraría mucho más que "una desilusión más". Todo el conocimiento que se presume tener desde el pasado podría ser puesto en duda. Nuestro conocimiento de la antigüedad, por ejemplo, basado en el desciframiento de lenguas antiguas, estaría en peligro. Porque nosotros sólo "sabemos" sobre la antigüedad basados en la solidez del método de la inferencia de la causa desde la experiencia, para mostrarnos que una causa inteligente con mayor probabilidad produjo los artefactos y escritos extraños encontrados en esos lugares de tanto tiempo atrás. Incluso ese certificado de nacimiento guardado en el ático, que lo "identifica" a usted como el heredero legítimo de la familia, podría no ser confiable.
Conclusión
El método abductivo de inferir causas naturales desde la experiencia es un reconocido método científico. Este método está abierto a causas naturales e inteligentes. La historia de un detective examinando pistas para resolver el misterio de la muerte de alguien, es un ejemplo clásico de razonamiento abductivo. Aunque la causa inteligente y el diseño continuaron en algunas ramas de la ciencia, desaparecieron en la ciencia natural después de Darwin. Descubrimientos reveladores desde 1950 en las matemáticas y la biología han llevado al reconocimiento de que en el corazón del proceso de la vida está la molécula de ADN, una molécula que está caracterizada no sólo por orden sino por complejidad específica, es decir, información.
La estructura del ADN y un mensaje lingüístico escrito son matemáticamente idénticas. Esta identidad estructural y el hecho de que la inteligencia es la única causa de complejidad específica, a saber, información, son la base para un reavivamiento significativo del argumento del diseño en una forma nueva y más poderosa.
Yo estoy muy consciente de que la mayoría hoy están persuadidos de que un proceso de causa natural es responsable por la vida en este planeta, y de que muchos teístas sostienen que Dios diseñó el proceso. Para ellos parece un hecho obvio. Sin evidencia directa, sin embargo, todos esos escenarios están basados en evidencia circunstancial. Aun cuando muchos casos están establecidos apropiadamente de esa manera, sería bueno recordar que el venerable super detective Sherlock Holmes dijo en otro desconcertante misterio.
"Le evidencia circunstancial es algo muy engañoso", respondió Holmes pensativamente. "Parece apuntar muy directamente a alguna cosa, pero si uno cambia su punto de vista un poquito, puede descubrirla apuntando una manera igualmente no comprometedora a algo totalmente diferente... No hay nada más engañoso que un hecho obvio".
Copyright (c) 1998 Charles Thaxton.
Búsqueda Cósmica (Marzo 1, 1998)
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Usado con permiso de Access Research Network
Traducido Por Juanita posada.
© Mente Abierta
Marzo 2002.
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