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"Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán...
Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."

Jesús de Nazaret

 
Un asunto ignorado en la página web oficial de la película e imprescindible para la comprensión del libro y de la película lo es la “Verdad detrás del Mito”. La fe de J.R.R. Tolkien es básica (literalmente: la base) en el Señor de los Anillos.


En el principio era Eru, el Único, que también se llamaba Iluvatar.

“E hizo primero a ... Los Santos, el fruto de sus pensamientos, y estuvieron con él antes de que nada más fuese hecho. Y les hablaba, comunicándoles temas de música; y cantaban delante de él, y él era alegre”. "

Esta “Gran Música” salió “a la Nada, y ya no era nada”. Pero algo salió mal. El arcángel mayor (“Él que se levanta en Poder”) se ensoberbeció y rebeló. Grande fue su caída al mal, y se convirtió en Morgoth (“Oscuro Enemigo del Mundo”). Su sirviente principal fue Sauron, que creó los anillos del poder para reinar sobre el mundo, y “Un anillo para reinar sobre todos”.

Lo demás es una historia larga. Y los que quieren entender este mito, como todos, tiene que empezar al principio – con la historia de creación que escribió este autor en “El Silmarillión”. J.R.R. Tolkien sabía lo que hacía en su cuento de elfos, enanos, hobbits y hombres.

“ ‘El Señor de los Anillos’ ”, escribió Tolkien a un amigo en 1953, justo antes de que el libro fuera publicado, “es una obra fundamentalmente religiosa y católica; al principio, sin darme cuenta, pero en la revisión fue a propósito”. Sin embargo, Tolkien también le dijo al Padre Robert Murray, que su deseo de seguir teológicamente ortodoxo le obligó a no ser demasiado específico, a pesar de los paralelos bíblicos en la historia de la creación.

“Es por eso que no he metido, o que he suprimido, prácticamente todas las referencias a cualquier cosas semejante a la ‘religión’, a las sectas o a sus costumbres, en el mundo imaginario. Porque el elemento religioso se ha absorbido en la historia y en su simbología”, escribió Tolkien.

El resultado es un mito asombrosamente ambicioso, pero sin embargo un mito al que le falta el simbolismo claro de una alegoría o de una parábola. Los creyentes que comparten la fe de Tolkien pueden seguir sus raíces en la tradición católica y su lenguaje figurativo. Queda claro que la maldad de la Tierra Media es el bien que ha sido torcido y pervertido. Los humildes son tentados, pero triunfan a través del amor sacrificado. Una edad desaparece ante la visión momentánea de un mundo venidero. Hay mucho más.

Sin embargo, millones han leído una historia épica de un bien no doctrinal en contra de una maldad indefinida. – y punto. Todo depende del punto de vista de uno, sobre todo cuando llega el momento en que otros artistas vuelven a crear el mito con la ayuda de una cámara cinematográfica. Cuando “el Señor de los Anillos” llegue a los cines en diciembre, ¿seguirá el mito siendo basado en la fe de su autor?

“Tolkien no pudo crear desde la nada. Sólo Dios puede hacer algo así. Pero sí que pudo “sub-crear” un mundo entero por medio de su imaginación, sus creencias y sus experiencias en el mundo que le rodeaba”, dijo el autor británico Joseph Pearce, autor de “Tolkien: Man and Myth” (Tolkien: el hombre y el mito).

“Eso es lo que propuso hacer con ‘El Señor de los Anillos’.... Pero si se extrae el mito de la visión mundial de Tolkien, entonces la historia ya no tendrá sentido. Hasta puede convertirse en algo incoherente – una fantasía neo-pagana”."

Esto es especialmente significativo, ya que la obra de Tolkien incluye imágenes e ideas sacadas de legiones de mitos, leyendas y tradiciones. Su meta fue la de crear un mito que combinara los elementos de otros mitos, dijo Pearce, estando la historia entera iluminada desde dentro por medio de una luz trinitaria y cristiana”.

Ahora, nuevos artistas serán los “sub-creadores” de versiones cinematográficas de “El Señor de los Anillos”, cortando y convirtiendo 500.000 palabras de prosa en seis horas de magia tipo múltiplex. Millones de personas verán estas películas y la gran mayoría interpretará los libros a través de este medio – si es que los leen o vuelven a leer. La página web oficial (www.lordoftherings.net) no ofrece ninguna señal ni de la fe ni de la visión mundial de Tolkien.

No se puede saber lo que puede terminar en la gran pantalla, dijo Pearce.

“La gran fuerza de la obra de Tolkien puede ser, al fin y al cabo, su debilidad. Ha creado la verdad de una forma verdaderamente sublime – el mito. Pero es una forma de arte que se puede retorcer fácilmente. Escribía un mito, pero quería que fuera Un Mito Verdadero, un mito arraigado en la Verdad, con mayúscula. Si se quita la verdad, se cambia el mito”.

Terry Mattingly (www.tmatt.net) enseña en Palm Beach Atlantic College y es catedrático de periodismo en the Council for Christian Colleges and Universities (el Concilio de Facultades e Universidades Cristianas). Escribe esta columna para Scripps Howard News Service.

Ted Mattingly


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Traducido por Darío Fox
©Mente Abierta 2004


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